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Departamento Formación Empresarial Superior
GRUPO CERO
Una nueva era en la formación empresarial
 

 

Por NoticiasdeAutobus, hace 1 mes y 24 días

Anetra entrena a los directivos de la empresa de transporte de viajeros para llevar a cabo una dirección por confianza

Madrid. La Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares, ANETRA, en colaboración con el Ministerio de Fomento, organizó los días 18 y 19 de diciembre el seminario «Coaching para directivos en la empresa de transporte» encaminado a mejorar las relaciones laborales, y por ende las comerciales, de la empresa actual del transporte de viajeros.

Impartido por el médico psicoanalista, Miguel Martínez, y su equipo profesional, el seminario teórico- práctico Coaching para directivos en la empresa de transporte se fundamentó en las bases de la llamada «dirección por confianza», encaminada a optimizar las relaciones personales y laborales del grupo profesional que en la actualidad forma parte de la empresa del autocar.

Para el doctor una de las situaciones y problemas más importantes en la actualidad en el sector del transporte de viajeros en autocar «es la búsqueda de fórmulas de fidelización de los conductores ya que se trata de un colectivo muy inestable por la escasez de profesionales cualificados. Por ello sin una buena comunicación es muy difícil el proceso de fidelización en la empresa. Las personas sólo se conmueven a través de los sentimientos, por lo tanto, si no se las tiene en cuenta desde el punto de vista afectivo, es fácil que pierdan el interés por la empresa donde trabajan».

Igualmente se señaló que resulta fundamental que el directivo tenga en cuenta, no sólo las necesidades económicas del trabajador, sino también las necesidades emocionales que en el ámbito del trabajo deben ser atendidas, algo que redunda en una mayor fidelización.

Entre exposiciones y debates a que dio lugar el seminario, los 15 asistentes coincidieron teniendo en cuenta sus casos particulares en que es muy positivo emplear fórmulas para humanizar los puestos de trabajo para implicar a la plantilla en las pequeñas y medianas empresas que caracterizan el sector del transporte de viajeros como un proyecto de futuro y así despertar una ambición sana hacia el puesto de trabajo.

Como el resto de acciones formativas propuestas por ANETRA para el curso 2007-2008, este seminario ha sido una actividad gratuita al estar subvencionada por la Dirección General de Transportes por Carretera del Ministerio de Fomento en ejecución del plan PLATA. Además de la variedad en las posibilidades de impartición (a distancia, presencial y mixto) se proponen numerosas temáticas orientadas a la formación de los profesionales del sector abarcando informática, mecánica, tacógrafo digital, inglés, control del estrés, primeros auxilios o prevención de riesgos laborales.


El pasado mes de Enero, y por segundo año consecutivo, el Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero impartió clases en el Master de Administración de Empresas del IADE. Esta vez el Módulo que se impartió llevaba el nombre de Dirección por Confianza. Durante ocho horas, ejecutivos, directivos y mandos intermedios del Master, tuvieron ocasión de profundizar en el complejo mundo de las emociones y de los afectos que diariamente aparecen en cualquier grupo de trabajo. Mediante un discurso cercano, los profesores Dr. Miguel Martínez Fondón y el Dr. Carlos Fernández del Ganso- ambos psicoanalistas de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero- tuvieron ocasión de llevar a los asistentes al complejo mundo de las emociones y afectos inconscientes. La Dirección por Confianza, supone un instrumento muy valioso para aprender y  gestionar el capital emocional humano y como dijeron los profesores, no se puede liderar  ni dirigir correctamente si no se tiene en cuenta que a parte de las necesidades económicas, los trabajadores también tienen necesidades afectivas que deben ser atendidas dentro de los grupos de trabajo.

Se hablaron de los delincuentes laborales por sentimiento de culpabilidad, se analizaron los diferentes tipos de celos, la envidia, el odio y el amor. Se profundizó en el campo de la dinámica grupal emocional y se dieron las indicaciones necesarias para que todo buen Director o Gestor humano sepa adoptar soluciones a las situaciones afectivas que se le presenten en su día a día.

La puntuación obtenida fue de un 8 sobre 10, lo cual indica que en el campo de la Gestión Emocional, el Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero, siguen siendo los líderes en el conocimiento y desarrollo de esta materia.


 

CURSO CAMARA DE COMERCIO EN ALCALA:
LA GESTIÓN EMOCIONAL APLICADA A LA DIRECCIÓN EFECTIVA DE PERSONAS.  

El Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero impartió del 10 al 25 de Abril, el curso: Gestión Emocional aplicado a la Dirección Efectiva de Personas, en la sede de Alcalá de Henares de la Cámara de Comercio de Madrid.

Sus asistentes, un grupo de 18 empresarios de Pymes, han tenido ocasión de introducirse en el complejo mundo de los afectos y las emociones, a través de la enseñanza del psicoanálisis aplicado a la Dirección Efectiva de Personas.

Hasta ahora, se venía trabajando el concepto de Inteligencia Emocional pero sin mucha efectividad en la dinámica de grupos, porque lo interesante no es tanto el desarrollo de la inteligencia emocional, sino de saber gestionarla y para ello, hay que conocer en profundidad los fundamentos del aparato psíquico y su relación con las ambivalencias afectivas que toda persona siente.

La variante de este curso es su profesorado- compuesto por un grupo de cinco psicoanalistas formados en la Gestión Emocional- que  lograron mostrar y trasmitir que una formación como la desarrollada es posible de adquirir para aquellas personas interesadas en formarse como Gestores de Recursos Humanos en el Area Emocional y Afectivo.

Las viejas concepciones de un Yo que domina la mente, están fisuradas. Todos intuimos que hay algo de nosotros mismos que desconocemos y que no sabemos controlar. No podemos pensar el yo si no está en relación con la instancia inconsciente, esa parte de nosotros mismos que por inconsciente, es inaccesible a la conciencia salvo que se dispongan de los instrumentos psíquicos necesarios para su abordaje. Y en esto radica el enorme efecto que provoca el curso sobre sus asistentes. Cada vez que se toma conciencia de algún afecto que  perturba o que no sabe gestionar, supone una liberación para la persona. Por lo tanto, no se puede liderar ni tolerar la dinámica de grupos si un líder o ejecutor no conoce el fundamento de sus propias emociones. Es casi imposible aplicar a las personas algo que no podemos aplicarnos a nosotros mismos.

Comienza una nueva etapa en la formación empresarial. Teniendo en cuenta que el factor humano toca todo lo empresarial, un valor añadido es saber gestionar lo que por humano nos puede perturbar cualquier dinámica empresarial: los afectos y las emociones.  

Dr. Miguel Martínez Fondón.
Subdirector Dpto. Formación  Empresarial Superior Grupo Cero.


 

ACABAR CON LA SORDERA PSÍQUICA EN LA EMPRESA

 FORMACIÓN Buscar soluciones a los conflictos en el inconsciente
Carlos G. Abajo Madrid (Periódico CINCO DÍAS) – 20 de octubre de 2006.

            La solución a un conflicto laboral puede esconderse en alguna experiencia traumática del pasado a la que siempre hemos hecho oídos sordos en lugar de enfrentarnos a ella. Escuchar y conocer al inconsciente y, a partir de ahí, gestionar la personalidad en el entorno de trabajo o de cara a los clientes, es el objetivo de los cursos que ofrece el departamento de Formación Empresarial del Grupo Cero, que lleva 25 años impartiéndolos a empresas como Caja Madrid o David Delfín.

            “La mayoría de cursos laborales son conductistas [centrados en el comportamiento], mientras que nosotros nos fijamos en lo que hay detrás”, explica Miguel Martínez, psicoanalista y subdirector del departamento. “El inconsciente supone 90 % de la personalidad”, subraya, “y sobre los 3 o 5 años de edad está totalmente formado; cambia muy poco a partir de esa edad”.

            Los deseos y los afectos escondidos se manifiestan “como los de un niño”. A veces en forma de “agresividad” cuando se dan situaciones incómodas como que “el jefe prefiere a una compañera antes que a mí”, explica el psicoanalista. “Todos tenemos tendencias sádicas”, de poder sobre el otro, “y sufridoras”, de sumisión, añade.

            Aguantarse sin más tampoco es la solución. “La tendencia de algunas empresas de imponer sin dialogar no funciona”, asegura Martínez, “porque las palabras o los actos que se reprimen van a salir por algún sitio, y el empleado acabará boicoteando las ventas, o poniendo a sus compañeros en contra del jefe, o torpedeando a un jefe nuevo”.

            Se puede conseguir que el empleado ”esté más a gusto que en casa” con gestos como “una palmadita en la espalda”, más que con el aumento de sueldo.”El jefe puede hacer de padre con el empleado, pero si éste se lleva mal con el real, puede ser mejor que actúe como una madre”, explica Martínez.

            Tampoco los jefes se libran de la dictadura del inconsciente. “Dos directivos estaban enfrentados, tanto que se habían formado dos grupos en la empresa apoyando a cada uno de ellos.  A la sesión asistieron tanto los rivales como sus parejas y algunos empleados. En tres horas resolvimos un problema de tres años: resultó que las parejas de ambos eran las que estaban provocando el enfrentamiento, pero nadie se atrevía a decirlo”.

            Una queja común entre los empresarios que se dirigen a Martínez es el “individualismo” de sus asalariados. Eso se debe, según el experto, a que les “han enseñado, desde pequeños, a que piensen en ellos mismos antes que en los demás”. Por eso pueden surgir pensamientos como “no quiero dedicar más horas de trabajo para que otro se beneficie”, lo que produce rechazo. A veces es el propio individuo el que se porta mal con los demás y provoca ese rechazo con el objetivo inconsciente de sostener su teoría de que las personas son malas. “La mayor enfermedad laboral es que nadie soporta a nadie”, recalca Martínez.

            La intolerancia hacia los otros es en realidad una intolerancia hacia lo que no nos gusta de nosotros mismos, explica. “La persona nunca va a aceptar sus defectos aunque los vea, porque la gente considera que reconocer sus errores es humillante; pero confunden la humildad con la humillación”.

“Un empleado reprimido acabará boicoteando las ventas o a un jefe”

            Los defectos, las inseguridades y los miedos acumulados se pueden cambiar “si se conoce su procedencia”, explica Martínez. Ahí es donde entran los cursos del Grupo Cero, adaptables a cada empresa y a cada problema, aunque suelen durar unas ocho horas, para grupos de 25 personas como máximo. “A veces simplemente quieren aumentar las ventas”, señala el psicólogo.

            Entre sus clientes están BBVA,  Día, Carrefour, Las Cámaras de Comercio de Madrid y Granada. “En seis meses la productividad crece un 20 o 30 %, asegura. “El éxito de David Delfín se debe en gran parte a que trabaja con el inconsciente”. Si no puedes con tu enemigo, únete a él.

Escuchar al cliente sin prejuicios

Las técnicas de conocimiento del inconsciente del Grupo Cero tienen una aplicación directa en la relación entre una empresa y sus clientes. En el libro Aprendiendo a escuchar en la empresa, de la editorial del Grupo, Miguel Martínez, Javier Lara y Yolanda Hernández dan pistas de cómo evitar que nuestros fantasmas ocultos obstaculicen un buen negocio. Es fundamental, según los autores, no fiarse de los propios sentidos al conocer a una persona, en este caso el cliente. “Nuestro agrado o desagrado por alguien se debe a la tendencia a compararle, de un modo inconsciente con una figura conocida o que desearíamos conocer”, explican, y recomiendan identificar la experiencia pasada o deseada que está proyectando el vendedor en el comprador para entender mejor el acercamiento o el rechazo que siente.

En la segunda fase, “el tiempo de comprender”, advierten del peligro de inmiscuirse en la vida del cliente. En el caso de que éste opte por el silencio, la incomodidad que esto produce puede llevar al profesional a hablar y así transmitir al otro su angustia.

Los cliente que “hablan solos” provocan la tentación de responder a sus preguntas y de opinar de sus problemas, a veces a petición del propio comprador. En esa situación es mejor, según los autores, un “no sé” antes que dar una respuesta clara. “Lo que ahora parece un problema podrá no serlo mañana, y una opinión puntual puede hacernos quedar cuestionados si el cliente cambia radicalmente de opinión”.

En la culminación de la venta puede aparecer “el sentimiento de culpabilidad” por obtener una ganancia, que lleva a hacer un movimiento extraño y al fracaso. También puede aparecer la “intolerancia al final”, el miedo a que las cosas terminen.


LA GESTN DE LAS EMOCIONES: UNA VARIABLE DESCONOCIDA EN LA NUEVA ERA EMPRESARIAL.

Hay situaciones, no solo en la vida laboral, sino en la personal que damos por normales, obvias, cotidianas y no reparamos ni nos detenemos a estudiar la procedencia de muchos de nuestros actos porque los consideramos cotidianos en nuestro hacer. Cualquier empresario sabe los enormes conflictos emocionales que surgen entre sus empleados. Muchos socios fundadores de una empresa, la acaban disolviendo por no entenderse entre ellos; es decir, parece ser que nadie repara que las alianzas grupales no dejan de ser más que alianzas emocionales y pactos de confianza – otro sentimiento- que se establecen durante el desarrollo de la actividad laboral.

Dichos pactos o alianzas tienen un doble fundamento humano: afectivo y económico, en el sentido de que toda persona tiene esta doble necesidad.

El mundo empresarial ha desarrollado y ha perfilado  las leyes que regulan los contratos económicos, pero hasta ahora no se ha podido regular y menos aún entender qué es un contrato-pacto emocional y los términos en los cuales se establecen entre los empresarios y trabajadores.

Entre las cláusulas figuran la buena ética en el orden del desarrollo de lo laboral, ética que supone el buen hacer del trabajador y el buen hacer del empresario con respecto a la empresa y a sus trabajadores.

Sin embargo, el ser humano está sujeto a las variabilidades emocionales de su carácter, de su personalidad y de sus deseos inconscientes. Teniendo en cuenta que todas las personas durante el día pasamos por más de cincuenta estado emocionales diferentes - triste, alegre, deprimido, dudoso, excitado, celoso, defraudado, sufrido, melancólico, envidioso.. etc.- corremos el riesgo de CONTAMINAR  el tiempo de la productividad  con el afecto que nos domina en un determinado instante.

 Si nos levantamos tristes, es muy probable que una venta o una negociación quede impregnada de la indiferencia típica que produce la tristeza. Un grado de alegría mejora la dinámica del grupo de trabajo pero un estado depresivo es causa segura de fracaso porque el estado depresivo lleva asociado a una falta de interés y deseo por todo aquello que rodea al sujeto.

Teniendo en cuenta que las jornadas laborales oscilan entre 8 y 10 horas al día, podemos asegurar que muchas de nuestras grandes emociones, acontecen dentro del ambiente laboral.

Todos observamos situaciones de celos, rivalidad, despotismo, agresividad en los niveles horizontales y verticales que conllevan mucha pérdida de tiempo y a la vez  acaban minando el estado anímico de quien las padece. Situaciones donde las personas se van “ quemando “ por las actitudes emocionales de compañeros, jefes, socios.

Siendo la cuestión que vemos lo que sucede pero no sabemos intervenir con efectividad en lo que sucede. Nos hemos preguntado alguna vez ¿ cómo podríamos hablar a una persona soberbia que siempre se cree en posesión de la verdad.? ¿ Sabemos como modificar las tendencias individualistas- también llamadas egoístas- que anidan en la mayoría de las personas por el deseo de ser mas grupales.?

Las tendencias destructivas que subyacen en el inconsciente de toda persona es una variable futura de primer orden, que decidirá el futuro no solo de un puesto de trabajo, sino de toda una empresa.

Todos hemos visto y observado a trabajadores que trabajaban para ser despedidos o empresarios cuyos movimientos tratan de romper las bases organizativas de la empresa hasta que al final sucedió. El sentimiento de culpabilidad es una variable emocional que determina la aparición de las actitudes destructivas y delictivas empresariales. Los delincuentes laborales son personas normales que bajo un sentimiento de culpa hacen las cosas mal sabiendo que acabarán por ser descubiertos. El castigo o la sanción viene a aminorar dicho sentimiento de culpabilidad. A mayor sentimiento de culpabilidad mayor tendencia a atentar contra lo laboral.

Hasta ahora sólo el psicoanálisis ha podido estudiar y comprender el origen de la tristeza, de la melancolía, de los celos, del odio, del amor, del sufrimiento. Todos tenemos experiencias de personas activas que han entrado en un estado de tristeza y melancolía que les ha hecho disminuir su productividad e incluso abandonar su actividad laboral.

Hoy día, gracias a la técnica psicoanalítica, ya podemos afirmar que las tendencias sufridoras de todo ser humano son estructurales, es decir que constituyen en buena parte  la esencia de la personalidad.

Una tendencia sufridora en lo laboral con lleva un grado de productividad con resultados insatisfactorios, de manera que el trabajador o empresario “ vuelve a tener motivos para quejarse o para sufrir. “.

Los celos dentro del ambiente laboral pueden provocar auténticas tormentas emocionales. Todas las personas padecen de este sentimiento. Cuando se niegan los celos es porque están reprimidos y cuando se reprimen es porque su grado de cantidad es tan grande que la persona tiene que reprimirlos para no estar exteriorizándolos en cualquier momento o situación. Se pueden tener celos a una mirada, a una mejor economía, a la relación entre un superior y un trabajador, es decir, celar, celamos todos. La diferencia está en el grado de cantidad. Es fácil ver desembocar los celos en actos y situaciones de venganza y no sabemos cómo intervenir adecuadamente.

La envidia es el afecto de las mil caras, es decir, se puede esconder tras el rostro más angelical y la actitud más servicial. Sin embargo, la envidia puede llevar a un trabajador o a un empresario a romper aquello que le hace sentirla, porque la envidia no permite o no tolera que el otro tenga algo que yo no tengo. Y para no sentir esa carencia, un envidioso es capaz de producir su despido o hundir su empresa con tal de ver caer al objeto de su envidia.

El estado depresivo es un estado de indiferencia por todo lo que está vivo. Nadie sabe que el depresivo ha descubierto algo que tenía que estar reprimido y esa es la causa de su tristeza. Una persona depresiva puede quedar anulada totalmente para el desempeño de cualquier actividad laboral.

Estos son algunos ejemplos de cómo los afectos contaminan y deterioran el tiempo de la productividad. Empresarios, trabajadores, Jefes de RRHH, sabemos de su existencia, de sus efectos pero no sabemos de su procedencia ni la manera de modificarlos.

La procedencia es inconsciente, es decir, un lugar de nuestra personalidad cuyo acceso es a través de la palabra. No podemos negar la importancia de la palabra dicha, sino de la palabra escuchada. Sabemos que una palabra puede desencadenar una crisis afectiva y a la vez una palabra es capaz de atemperar y calmar cualquier estado de ánimo. Es decir, las palabras producen reacciones humanas. A veces no es tanto lo que se dice sino cómo se dice. El cómo se dice hace que el mensaje se escuche de una manera u otra.

Las personas que trabajan con grupos, ¿ saben de las necesidades afectivas del grupo.? o  ¿ pensamos que las únicas necesidades de un grupo de trabajadores son las económicas.?

Todos observamos la aparición de reacciones emocionales que alteran una plantilla o un plan de estrategia. ¿ Sabemos la procedencia de dichas emociones.? ¿ Tenemos las palabras adecuadas para orientarlas a nuestro favor.?. ¿ Sabemos producir más deseo para que un trabajador se implique más en la empresa.?

¿ Podríamos modificar nuestras conductas emocionales diarias.?

Todo esto tiene una respuesta. Lo que la persona no sabe,  no lo puede controlar. El ser humano solo puede transformar lo que conoce. Lo que desconocemos no está al alcance de nuestro control.

Si sabemos la procedencia y el sentido de las emociones que nos producen las personas, se hacen asequibles su manejo y su transformación.

Los cursos que se imparten desde Grupo Cero Formación Empresarial van  orientados al centro de la cuestión emocional humana.

Numerosas empresas del sector moda, banca, alimentación, aseguradoras, productoras de cine y música, hostelería etc... vienen haciendo uso de esta novedad formativa empresarial.

Debido al enorme grado de competitividad del mercado, las empresas que sobreviven son aquellas cuyo valor añadido es el manejo del factor humano, es decir, los afectos y las emociones.

Para poderlo aplicar debemos conocerlo. Y lo inconsciente solo se puede aprender si se lo estudia. La intuición, la creencia en la buena, mala suerte, el azar son variables muy aleatorias que nos sirven para negar la existencia del trabajo humano, en el sentido que todo lo que hacemos como lo que no hacemos, conlleva un trabajo. Es decir, para hacer las cosas a favor de la empresa hay que hacer un trabajo pero para hacer las cosas en contra de la empresa también hay que realizar un trabajo. La diferencia entre una actitud laboral u otra son las diferencias en la productividad.

Nos cuesta aceptar y entender cómo ante un mismo producto, dos comerciales pueden ser tan diferentes a la hora de venderlo. La dificultad no está en el producto, sino en el deseo de los comerciales. Uno tiene más deseo que otro a la hora de vender. Uno está mejor posicionado en la empresa que el otro. Uno cree más en lo que vende que el otro.

Por lo tanto, hasta que no nos cuestionemos la ética de los afectos y de las emociones de nuestros trabajadores, de nuestros directivos a la hora de trabajar, estaremos desatendiendo una enorme fisura por donde sangra y languidece el tiempo de la productividad empresarial.