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Departamento Formación Empresarial Superior
GRUPO CERO
Una nueva era en la formación empresarial
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CREACION DE VALOR A TRAVES DEL CAPITAL HUMANO
Podemos decir que no hay absolutamente nada dentro de una empresa que no sea gestionado por personas, lo cual quiere decir que una empresa no deja de ser más que la suma de sus estructuras que a su vez están formadas por personas, cuya unión o desunión marca el destino de la cuenta de resultados.
Todos sabemos que las personas pueden dar mucho de sí mismas. La cuestión que debemos plantearnos es por qué un trabajador no da todo lo que podría dar y qué le lleva a esa falta de generosidad con la empresa.
La cuestión la plantearemos desde el lado contrario: desde el lugar de la empresa:
- ¿ Qué es lo que no da una empresa a sus empleados.?
- ¿ Qué le da de más pero en menos.?
Si recordamos, dos tipos de necesidades o dos tipos de contratos son los que marcan el destino de cualquier relación laboral:
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El contrato económico: toda empresa establece una política de sueldos, sistemas de incentivos donde las personas reciben una compensación económica a cambio de un tiempo de trabajo.
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El contrato emocional: sistema de gestión emocional basado en la confianza, que permite establecer una unión afectivo-emocional entre las personas sobre la cual se desarrolla una política de apuesta de futuro por la empresa.
Una política de sueldos debería ser algo dinámico para que las personas vean que tras un esfuerzo continuo y afán de superación, se vea compensado por una retribución económica. Del sueldo, de los incentivos, de los objetivos, de las comisiones se debe hablar con la naturalidad con la que se habla de cualquier otro tema que afecta directamente a los trabajadores. Sin embargo existe un tabú a la hora de hablar o plantear cuestiones relacionadas con el dinero.
Toda empresa debe estudiar sistemas para que un trabajador produzca más y así verse recompensado económicamente.
Hoy día nadie trabaja para nadie si no recibe algún tipo de compensación. Todos podemos comprobar que las personas sometidas a una presión laboral, si no obtiene algún tipo de satisfacción, se acaban enfermando: depresiones, accidentes laborales fortuitos, trastornos funcionales orgánicos, etc.…
Cuando un trabajador se enferma con frecuencia, debemos analizar qué es lo que de la empresa le pueda estar enfermando. Muchas veces, los trastornos de salud e incluso los accidentes laborales, hablan de un malestar que no ha podido ser expresado con palabras y entonces, la persona para poder afrontar la presión que no puede manejar, se acaba enfermando.
Cuantas veces hemos visto la evolución decreciente de un trabajador y no hemos reaccionado a tiempo, cuando con un poco de atención, hubiera sido más fácil evitar la circunstancia adversa en la cual ha caído.
Esa especie de sordera o de ceguera nos debe hacer reflexionar, de manera que si no prestamos atención al material humano de nuestra plantilla, se nos escaparán situaciones que no sabremos gestionar.
Con esto, entramos en el nivel de las necesidades afectivas, que con una buena gestión de las mismas podremos lograr que las personas den más de sí mismas.
Por naturaleza humana, sólo se ama lo que se siente como propio. ¿ Nos hemos parado a pensar hasta qué punto los empleados sienten a la empresa como suya.? ¿ Hacemos algo para que nuestros trabajadores sientan la empresa como suya.?
No es lo mismo pensar a un trabajador como un mero instrumento de la empresa a pensarlo como parte de la misma.
La deshumanización que habitualmente vemos en muchas empresas nos puede llevar a ver números más que personas. Bien es cierto que toda persona es sustituible, pero nos hemos parado a pensar que cuando perdemos a un empleado cualificado, con él se marcha la experiencia, los conocimientos y la formación que en él hemos invertido, de manera que todo ese capital humano se evapora y acaba en la competencia.
Muchas de las veces, la falta de escucha hacia los empleados, no deja de ser más que la manifestación de un desprecio, inconsciente y a veces consciente hacia los mismos. Con frecuencia vemos ejecutivos o cúpulas directivas que no tienen en cuenta que trabajan con personas que aman, sienten, padecen. Es muy difícil tratar de humano lo que se desprecia como humano. Ese desprecio hacia lo humano no deja de ser mas que un reflejo de conductas o manifestaciones de un narcisismo perjudicial a la hora de gestionar personas.
En el desprecio, también podemos encontrar una falta de tolerancia hacia las manifestaciones verbales de los otros.
Existe una actitud humana pero a la vez ingenua que consiste en creer que uno debe responde a todo lo que escucha. Cuando la mayoría de las personas, lo que desean es expresar lo que piensan. Y lo ingenuo de muchos encargados o directivos es creer que cuando una persona habla, uno tiene que hacer o responder.
Existe una frase del Dr. Menassa que dice: "hablar tiene el encanto de no hacer".
El ser humano, habla para ser escuchado. No tanto para ser respondido.Aprender a escuchar supone dejar que el otro hable y que desarrolle. Cuando un empleado nos habla, debemos dejar que desarrolle y no intervenir o querer solucionar rápidamente. Toda situación que un empleado plantea, debe ser estudiada y meditada con un tiempo. Callarse y analizar una situación es más inteligente que responder de cualquier manera o con cualquier frase.
La tolerancia debe ser en dejar que el otro se exprese sin sentir que uno tiene que intervenir o atribuir a uno mismo todo lo que el otro dice.
Cuando un empleado no se atreve a hablar es porque tiene cuestiones personales hacia las estructuras organizativas de la empresa. Siempre hay un pudor o un temor infantil a hablar y a ser castigado por decir la verdad.
Si bien es cierto que numerosos directivos y mandos intermedios no toleran que les digan sus fallos o defectos, circunstancia ante la cual reaccionan con agresividad, soberbia, narcisismo infantil o tiranía. Esta intolerancia a la crítica hace que muchos empleados no se atrevan a hablar y callan por miedo a una reacción de agresividad.
Un directivo debe tolerar ser corregido incluso por un subalterno. Toda actitud de someter a los otros, acaba generando problemas.
Las palabras que se callan pueden llegar a hacer más daño que las que se dicen de manera comedida. Además, cuando un subalterno calla por temor o si al hablar es censurado o callado de manera dictatorial, en su interior se desarrolla una rabia y una agresividad contenida que por algún lado acabará saliendo: bien como manifestación contraria hacia la empresa o bien como atentado hacia él mismo que no deja de ser una actitud contraria pero más sutil hacia la misma empresa.
Una empresa, siempre da a sus empleados. A veces demás pero en exceso de menos. Toda tendencia a reprimir, censurar, rechazar lo humano es dar demás pero en menos.
Una actitud generosa pasa por tener los grupos estudiados y analizados para ver las relaciones que existen entre ellos, porque dichas relaciones son los pactos que funcionan a favor o en contra de las estructuras de la empresa.
Cuando la actitud es a negar lo humano podemos decir que es como tirar piedras a nuestro tejado.
Un buen directivo o mando intermedio debe tener una mayor tolerancia hacia los procesos ajenos y propios. La tolerancia también se puede adquirir mediante un training psicoanalítico que consiste en aumentar la tolerancia hacia uno mismo para de esta manera tolerar algo más a los otros.
La intolerancia a las personas no deja de ser más que un reflejo de nuestra propia intolerancia pero hacia nosotros mismos. Es muy difícil tolerar a los otros cuando ni siquiera nos podemos tolerar a nosotros mismos.
No hay empresa sin capital humano. Y actualmente la clave del éxito de cualquier organización es la fortaleza de la misma y dicha fortaleza son sus relaciones humanas. Un enorme número de empresas fracasan por la debilidad de sus relaciones grupales dentro de las diferentes estructuras organizativas empresariales.
Los entornos turbulentos más peligrosos a veces son los entornos internos, ya que una turbulencia exterior se gestiona mucho mejor cuando a nivel interno hay solidez. Pero si frente a un entorno externo y complicado le añadimos uno interno desmembrado, con toda seguridad tenemos el éxito del fracaso asegurado.
Dr. Miguel Martinez.
Por NoticiasdeAutobus, hace 1 mes y 24 días
Anetra entrena a los directivos de la empresa de transporte de viajeros para llevar a cabo una dirección por confianza
Madrid. La Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares, ANETRA, en colaboración con el Ministerio de Fomento, organizó los días 18 y 19 de diciembre el seminario «Coaching para directivos en la empresa de transporte» encaminado a mejorar las relaciones laborales, y por ende las comerciales, de la empresa actual del transporte de viajeros.
Impartido por el médico psicoanalista, Miguel Martínez, y su equipo profesional, el seminario teórico- práctico Coaching para directivos en la empresa de transporte se fundamentó en las bases de la llamada «dirección por confianza», encaminada a optimizar las relaciones personales y laborales del grupo profesional que en la actualidad forma parte de la empresa del autocar.
Para el doctor una de las situaciones y problemas más importantes en la actualidad en el sector del transporte de viajeros en autocar «es la búsqueda de fórmulas de fidelización de los conductores ya que se trata de un colectivo muy inestable por la escasez de profesionales cualificados. Por ello sin una buena comunicación es muy difícil el proceso de fidelización en la empresa. Las personas sólo se conmueven a través de los sentimientos, por lo tanto, si no se las tiene en cuenta desde el punto de vista afectivo, es fácil que pierdan el interés por la empresa donde trabajan».
Igualmente se señaló que resulta fundamental que el directivo tenga en cuenta, no sólo las necesidades económicas del trabajador, sino también las necesidades emocionales que en el ámbito del trabajo deben ser atendidas, algo que redunda en una mayor fidelización.
Entre exposiciones y debates a que dio lugar el seminario, los 15 asistentes coincidieron teniendo en cuenta sus casos particulares en que es muy positivo emplear fórmulas para humanizar los puestos de trabajo para implicar a la plantilla en las pequeñas y medianas empresas que caracterizan el sector del transporte de viajeros como un proyecto de futuro y así despertar una ambición sana hacia el puesto de trabajo.
Como el resto de acciones formativas propuestas por ANETRA para el curso 2007-2008, este seminario ha sido una actividad gratuita al estar subvencionada por la Dirección General de Transportes por Carretera del Ministerio de Fomento en ejecución del plan PLATA. Además de la variedad en las posibilidades de impartición (a distancia, presencial y mixto) se proponen numerosas temáticas orientadas a la formación de los profesionales del sector abarcando informática, mecánica, tacógrafo digital, inglés, control del estrés, primeros auxilios o prevención de riesgos laborales.
El pasado mes de Enero, y por segundo año consecutivo, el Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero impartió clases en el Master de Administración de Empresas del IADE. Esta vez el Módulo que se impartió llevaba el nombre de Dirección por Confianza. Durante ocho horas, ejecutivos, directivos y mandos intermedios del Master, tuvieron ocasión de profundizar en el complejo mundo de las emociones y de los afectos que diariamente aparecen en cualquier grupo de trabajo. Mediante un discurso cercano, los profesores Dr. Miguel Martínez Fondón y el Dr. Carlos Fernández del Ganso- ambos psicoanalistas de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero- tuvieron ocasión de llevar a los asistentes al complejo mundo de las emociones y afectos inconscientes. La Dirección por Confianza, supone un instrumento muy valioso para aprender y gestionar el capital emocional humano y como dijeron los profesores, no se puede liderar ni dirigir correctamente si no se tiene en cuenta que a parte de las necesidades económicas, los trabajadores también tienen necesidades afectivas que deben ser atendidas dentro de los grupos de trabajo.
Se hablaron de los delincuentes laborales por sentimiento de culpabilidad, se analizaron los diferentes tipos de celos, la envidia, el odio y el amor. Se profundizó en el campo de la dinámica grupal emocional y se dieron las indicaciones necesarias para que todo buen Director o Gestor humano sepa adoptar soluciones a las situaciones afectivas que se le presenten en su día a día.
La puntuación obtenida fue de un 8 sobre 10, lo cual indica que en el campo de la Gestión Emocional, el Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero, siguen siendo los líderes en el conocimiento y desarrollo de esta materia.
CURSO CAMARA DE COMERCIO EN ALCALA:
LA GESTIÓN EMOCIONAL APLICADA A LA DIRECCIÓN EFECTIVA DE PERSONAS.
El
Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero impartió del
10 al 25 de Abril, el curso: Gestión Emocional aplicado a la Dirección
Efectiva de Personas, en la sede de Alcalá de Henares de la Cámara de
Comercio de Madrid.
Sus
asistentes, un grupo de 18 empresarios de Pymes, han tenido ocasión de
introducirse en el complejo mundo de los afectos y las emociones, a
través de la enseñanza del psicoanálisis aplicado a la Dirección
Efectiva de Personas.
Hasta
ahora, se venía trabajando el concepto de Inteligencia Emocional pero
sin mucha efectividad en la dinámica de grupos, porque lo interesante no
es tanto el desarrollo de la inteligencia emocional, sino de saber
gestionarla y para ello, hay que conocer en profundidad los fundamentos
del aparato psíquico y su relación con las ambivalencias afectivas que
toda persona siente.
La
variante de este curso es su profesorado- compuesto por un grupo de
cinco psicoanalistas formados en la Gestión Emocional- que lograron
mostrar y trasmitir que una formación como la desarrollada es posible de
adquirir para aquellas personas interesadas en formarse como Gestores de
Recursos Humanos en el Area Emocional y Afectivo.
Las
viejas concepciones de un Yo que domina la mente, están fisuradas. Todos
intuimos que hay algo de nosotros mismos que desconocemos y que no
sabemos controlar. No podemos pensar el yo si no está en relación con la
instancia inconsciente, esa parte de nosotros mismos que por
inconsciente, es inaccesible a la conciencia salvo que se dispongan de
los instrumentos psíquicos necesarios para su abordaje. Y en esto radica
el enorme efecto que provoca el curso sobre sus asistentes. Cada vez que
se toma conciencia de algún afecto que perturba o que no sabe
gestionar, supone una liberación para la persona. Por lo tanto, no se
puede liderar ni tolerar la dinámica de grupos si un líder o ejecutor no
conoce el fundamento de sus propias emociones. Es casi imposible aplicar
a las personas algo que no podemos aplicarnos a nosotros mismos.
Comienza una nueva etapa en la formación empresarial. Teniendo en cuenta
que el factor humano toca todo lo empresarial, un valor añadido es saber
gestionar lo que por humano nos puede perturbar cualquier dinámica
empresarial: los afectos y las emociones.
Dr.
Miguel Martínez Fondón.
Subdirector Dpto. Formación Empresarial Superior Grupo Cero.
ACABAR CON LA SORDERA PSÍQUICA EN LA EMPRESA
FORMACIÓN Buscar soluciones a los conflictos en el
inconsciente
Carlos G. Abajo Madrid (Periódico CINCO DÍAS) – 20 de octubre de
2006.
La solución a un conflicto
laboral puede esconderse en alguna experiencia traumática del pasado a
la que siempre hemos hecho oídos sordos en lugar de enfrentarnos a ella.
Escuchar y conocer al inconsciente y, a partir de ahí, gestionar la
personalidad en el entorno de trabajo o de cara a los clientes, es el
objetivo de los cursos que ofrece el departamento de Formación
Empresarial del Grupo Cero, que lleva 25 años impartiéndolos a empresas
como Caja Madrid o David Delfín.
“La mayoría de cursos
laborales son conductistas [centrados en el comportamiento], mientras
que nosotros nos fijamos en lo que hay detrás”, explica Miguel Martínez,
psicoanalista y subdirector del departamento. “El inconsciente supone 90
% de la personalidad”, subraya, “y sobre los 3 o 5 años de edad está
totalmente formado; cambia muy poco a partir de esa edad”.
Los deseos y los afectos
escondidos se manifiestan “como los de un niño”. A veces en forma de
“agresividad” cuando se dan situaciones incómodas como que “el jefe
prefiere a una compañera antes que a mí”, explica el psicoanalista.
“Todos tenemos tendencias sádicas”, de poder sobre el otro, “y
sufridoras”, de sumisión, añade.
Aguantarse sin más tampoco
es la solución. “La tendencia de algunas empresas de imponer sin
dialogar no funciona”, asegura Martínez, “porque las palabras o los
actos que se reprimen van a salir por algún sitio, y el empleado acabará
boicoteando las ventas, o poniendo a sus compañeros en contra del jefe,
o torpedeando a un jefe nuevo”.
Se puede conseguir que el
empleado ”esté más a gusto que en casa” con gestos como “una palmadita
en la espalda”, más que con el aumento de sueldo.”El jefe puede hacer de
padre con el empleado, pero si éste se lleva mal con el real, puede ser
mejor que actúe como una madre”, explica Martínez.
Tampoco los jefes se libran
de la dictadura del inconsciente. “Dos directivos estaban enfrentados,
tanto que se habían formado dos grupos en la empresa apoyando a cada uno
de ellos. A la sesión asistieron tanto los rivales como sus parejas y
algunos empleados. En tres horas resolvimos un problema de tres años:
resultó que las parejas de ambos eran las que estaban provocando el
enfrentamiento, pero nadie se atrevía a decirlo”.
Una queja común entre los
empresarios que se dirigen a Martínez es el “individualismo” de sus
asalariados. Eso se debe, según el experto, a que les “han enseñado,
desde pequeños, a que piensen en ellos mismos antes que en los demás”.
Por eso pueden surgir pensamientos como “no quiero dedicar más horas de
trabajo para que otro se beneficie”, lo que produce rechazo. A veces es
el propio individuo el que se porta mal con los demás y provoca ese
rechazo con el objetivo inconsciente de sostener su teoría de que las
personas son malas. “La mayor enfermedad laboral es que nadie soporta a
nadie”, recalca Martínez.
La intolerancia hacia los
otros es en realidad una intolerancia hacia lo que no nos gusta de
nosotros mismos, explica. “La persona nunca va a aceptar sus defectos
aunque los vea, porque la gente considera que reconocer sus errores es
humillante; pero confunden la humildad con la humillación”.
“Un empleado reprimido acabará
boicoteando las ventas o a un jefe”
Los defectos, las
inseguridades y los miedos acumulados se pueden cambiar “si se conoce su
procedencia”, explica Martínez. Ahí es donde entran los cursos del Grupo
Cero, adaptables a cada empresa y a cada problema, aunque suelen durar
unas ocho horas, para grupos de 25 personas como máximo. “A veces
simplemente quieren aumentar las ventas”, señala el psicólogo.
Entre sus clientes están
BBVA, Día, Carrefour, Las Cámaras de Comercio de Madrid y Granada. “En
seis meses la productividad crece un 20 o 30 %, asegura. “El éxito de
David Delfín se debe en gran parte a que trabaja con el inconsciente”.
Si no puedes con tu enemigo, únete a él.
Escuchar al cliente sin prejuicios
Las técnicas de conocimiento
del inconsciente del Grupo Cero tienen una aplicación directa en la
relación entre una empresa y sus clientes. En el libro Aprendiendo a
escuchar en la empresa, de la editorial del Grupo, Miguel Martínez,
Javier Lara y Yolanda Hernández dan pistas de cómo evitar que nuestros
fantasmas ocultos obstaculicen un buen negocio. Es fundamental,
según los autores, no fiarse de los propios sentidos al conocer a una
persona, en este caso el cliente. “Nuestro agrado o desagrado por
alguien se debe a la tendencia a compararle, de un modo inconsciente con
una figura conocida o que desearíamos conocer”, explican, y recomiendan
identificar la experiencia pasada o deseada que está proyectando el
vendedor en el comprador para entender mejor el acercamiento o el
rechazo que siente.
En la segunda fase, “el
tiempo de comprender”, advierten del peligro de inmiscuirse en la vida
del cliente. En el caso de que éste opte por el silencio, la incomodidad
que esto produce puede llevar al profesional a hablar y así transmitir
al otro su angustia.
Los cliente que “hablan
solos” provocan la tentación de responder a sus preguntas y de opinar de
sus problemas, a veces a petición del propio comprador. En esa situación
es mejor, según los autores, un “no sé” antes que dar una respuesta
clara. “Lo que ahora parece un problema podrá no serlo mañana, y una
opinión puntual puede hacernos quedar cuestionados si el cliente cambia
radicalmente de opinión”.
En la culminación de la
venta puede aparecer “el sentimiento de culpabilidad” por obtener una
ganancia, que lleva a hacer un movimiento extraño y al fracaso. También
puede aparecer la “intolerancia al final”, el miedo a que las cosas
terminen.
LA
GESTIÓN
DE LAS EMOCIONES: UNA VARIABLE DESCONOCIDA EN LA NUEVA ERA EMPRESARIAL.
Hay situaciones, no solo en la
vida laboral, sino en la personal que damos por normales, obvias,
cotidianas y no reparamos ni nos detenemos a estudiar la procedencia de
muchos de nuestros actos porque los consideramos cotidianos en nuestro
hacer. Cualquier empresario sabe los enormes conflictos emocionales que
surgen entre sus empleados. Muchos socios fundadores de una empresa, la
acaban disolviendo por no entenderse entre ellos; es decir, parece ser
que nadie repara que las alianzas grupales no dejan de ser más que
alianzas emocionales y pactos de confianza – otro sentimiento- que se
establecen durante el desarrollo de la actividad laboral.
Dichos pactos o alianzas tienen
un doble fundamento humano: afectivo y económico, en el sentido de que
toda persona tiene esta doble necesidad.
El mundo empresarial ha
desarrollado y ha perfilado las leyes que regulan los contratos
económicos, pero hasta ahora no se ha podido regular y menos aún
entender qué es un contrato-pacto emocional y los términos en los cuales
se establecen entre los empresarios y trabajadores.
Entre las cláusulas figuran la
buena ética en el orden del desarrollo de lo laboral, ética que supone
el buen hacer del trabajador y el buen hacer del empresario con respecto
a la empresa y a sus trabajadores.
Sin embargo, el ser humano está
sujeto a las variabilidades emocionales de su carácter, de su
personalidad y de sus deseos inconscientes. Teniendo en cuenta que todas
las personas durante el día pasamos por más de cincuenta estado
emocionales diferentes - triste, alegre, deprimido, dudoso, excitado,
celoso, defraudado, sufrido, melancólico, envidioso.. etc.- corremos el
riesgo de CONTAMINAR el tiempo de la productividad con el afecto que
nos domina en un determinado instante.
Si nos levantamos tristes, es
muy probable que una venta o una negociación quede impregnada de la
indiferencia típica que produce la tristeza. Un grado de alegría mejora
la dinámica del grupo de trabajo pero un estado depresivo es causa
segura de fracaso porque el estado depresivo lleva asociado a una falta
de interés y deseo por todo aquello que rodea al sujeto.
Teniendo en cuenta que las
jornadas laborales oscilan entre 8 y 10 horas al día, podemos asegurar
que muchas de nuestras grandes emociones, acontecen dentro del ambiente
laboral.
Todos observamos situaciones de
celos, rivalidad, despotismo, agresividad en los niveles horizontales y
verticales que conllevan mucha pérdida de tiempo y a la vez acaban
minando el estado anímico de quien las padece. Situaciones donde las
personas se van “ quemando “ por las actitudes emocionales de
compañeros, jefes, socios.
Siendo la cuestión que vemos lo
que sucede pero no sabemos intervenir con efectividad en lo que sucede.
Nos hemos preguntado alguna vez ¿ cómo podríamos hablar a una persona
soberbia que siempre se cree en posesión de la verdad.? ¿ Sabemos como
modificar las tendencias individualistas- también llamadas egoístas- que
anidan en la mayoría de las personas por el deseo de ser mas grupales.?
Las tendencias destructivas que
subyacen en el inconsciente de toda persona es una variable futura de
primer orden, que decidirá el futuro no solo de un puesto de trabajo,
sino de toda una empresa.
Todos hemos visto y observado a
trabajadores que trabajaban para ser despedidos o empresarios cuyos
movimientos tratan de romper las bases organizativas de la empresa hasta
que al final sucedió. El sentimiento de culpabilidad es una variable
emocional que determina la aparición de las actitudes destructivas y
delictivas empresariales. Los delincuentes laborales son personas
normales que bajo un sentimiento de culpa hacen las cosas mal sabiendo
que acabarán por ser descubiertos. El castigo o la sanción viene a
aminorar dicho sentimiento de culpabilidad. A mayor sentimiento de
culpabilidad mayor tendencia a atentar contra lo laboral.
Hasta ahora sólo el
psicoanálisis ha podido estudiar y comprender el origen de la tristeza,
de la melancolía, de los celos, del odio, del amor, del sufrimiento.
Todos tenemos experiencias de personas activas que han entrado en un
estado de tristeza y melancolía que les ha hecho disminuir su
productividad e incluso abandonar su actividad laboral.
Hoy día, gracias a la técnica
psicoanalítica, ya podemos afirmar que las tendencias sufridoras de todo
ser humano son estructurales, es decir que constituyen en buena parte
la esencia de la personalidad.
Una tendencia sufridora en lo
laboral con lleva un grado de productividad con resultados
insatisfactorios, de manera que el trabajador o empresario “ vuelve a
tener motivos para quejarse o para sufrir. “.
Los celos dentro del ambiente laboral pueden provocar
auténticas tormentas emocionales. Todas las personas padecen de este
sentimiento. Cuando se niegan los celos es porque están reprimidos y
cuando se reprimen es porque su grado de cantidad es tan grande que la
persona tiene que reprimirlos para no estar exteriorizándolos en
cualquier momento o situación. Se pueden tener celos a una mirada, a una
mejor economía, a la relación entre un superior y un trabajador, es
decir, celar, celamos todos. La diferencia está en el grado de cantidad.
Es fácil ver desembocar los celos en actos y situaciones de venganza y
no sabemos cómo intervenir adecuadamente.
La envidia es el afecto de las
mil caras, es decir, se puede esconder tras el rostro más angelical y la
actitud más servicial. Sin embargo, la envidia puede llevar a un
trabajador o a un empresario a romper aquello que le hace sentirla,
porque la envidia no permite o no tolera que el otro tenga algo que yo
no tengo. Y para no sentir esa carencia, un envidioso es capaz de
producir su despido o hundir su empresa con tal de ver caer al objeto de
su envidia.
El estado depresivo es un estado
de indiferencia por todo lo que está vivo. Nadie sabe que el depresivo
ha descubierto algo que tenía que estar reprimido y esa es la causa de
su tristeza. Una persona depresiva puede quedar anulada totalmente para
el desempeño de cualquier actividad laboral.
Estos son algunos ejemplos de
cómo los afectos contaminan y deterioran el tiempo de la productividad.
Empresarios, trabajadores, Jefes de RRHH, sabemos de su existencia, de
sus efectos pero no sabemos de su procedencia ni la manera de
modificarlos.
La procedencia es inconsciente,
es decir, un lugar de nuestra personalidad cuyo acceso es a través de la
palabra. No podemos negar la importancia de la palabra dicha, sino de la
palabra escuchada. Sabemos que una palabra puede desencadenar una crisis
afectiva y a la vez una palabra es capaz de atemperar y calmar cualquier
estado de ánimo. Es decir, las palabras producen reacciones humanas. A
veces no es tanto lo que se dice sino cómo se dice. El cómo se dice hace
que el mensaje se escuche de una manera u otra.
Las personas que trabajan con
grupos, ¿ saben de las necesidades afectivas del grupo.? o ¿ pensamos
que las únicas necesidades de un grupo de trabajadores son las
económicas.?
Todos observamos la aparición de
reacciones emocionales que alteran una plantilla o un plan de
estrategia. ¿ Sabemos la procedencia de dichas emociones.? ¿ Tenemos las
palabras adecuadas para orientarlas a nuestro favor.?. ¿ Sabemos
producir más deseo para que un trabajador se implique más en la
empresa.?
¿ Podríamos modificar nuestras
conductas emocionales diarias.?
Todo esto tiene una respuesta.
Lo que la persona no sabe, no lo puede controlar. El ser humano solo
puede transformar lo que conoce. Lo que desconocemos no está al alcance
de nuestro control.
Si sabemos la procedencia y el
sentido de las emociones que nos producen las personas, se hacen
asequibles su manejo y su transformación.
Los cursos que se imparten desde
Grupo Cero Formación Empresarial van orientados al centro de la
cuestión emocional humana.
Numerosas empresas del sector
moda, banca, alimentación, aseguradoras, productoras de cine y música,
hostelería etc... vienen haciendo uso de esta novedad formativa
empresarial.
Debido al enorme grado de
competitividad del mercado, las empresas que sobreviven son aquellas
cuyo valor añadido es el manejo del factor humano, es decir, los afectos
y las emociones.
Para poderlo aplicar debemos
conocerlo. Y lo inconsciente solo se puede aprender si se lo estudia. La
intuición, la creencia en la buena, mala suerte, el azar son variables
muy aleatorias que nos sirven para negar la existencia del trabajo
humano, en el sentido que todo lo que hacemos como lo que no hacemos,
conlleva un trabajo. Es decir, para hacer las cosas a favor de la
empresa hay que hacer un trabajo pero para hacer las cosas en contra de
la empresa también hay que realizar un trabajo. La diferencia entre una
actitud laboral u otra son las diferencias en la productividad.
Nos cuesta aceptar y entender
cómo ante un mismo producto, dos comerciales pueden ser tan diferentes a
la hora de venderlo. La dificultad no está en el producto, sino en el
deseo de los comerciales. Uno tiene más deseo que otro a la hora de
vender. Uno está mejor posicionado en la empresa que el otro. Uno cree
más en lo que vende que el otro.
Por lo tanto, hasta que no nos
cuestionemos la ética de los afectos y de las emociones de nuestros
trabajadores, de nuestros directivos a la hora de trabajar, estaremos
desatendiendo una enorme fisura por donde sangra y languidece el tiempo
de la productividad empresarial. |